sábado, 21 de febrero de 2009

América Latina y los desafíos de la izquierda revolucionaria



Camilo Moreno
Rebelión
Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva...
Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡la revolución permanente!
C. Marx. Mensaje a la Liga Comunista. 1850
Introducción:
Muchos líderes y analistas de izquierda cometen un grave error de percepción al sobrevalorar los cambios políticos ocurridos en América Latina en los últimos años. Sus planteamientos van desde aquellos que perciben los triunfos electorales de la centro izquierda como "avances revolucionarios" , hasta los que, menos optimistas, plantean sin embargo que América Latina ofrece nuevas oportunidades para transformar profundamente las relaciones de dependencia y miseria privilegiando la vía institucional y aprovechando "las puertas que se han abierto" desde la democracia burguesa. Esto trae como consecuencia la subvaloración de la importancia de la lucha extra institucional y antisistémica, la movilización y organización popular y la creación de poder alternativo local.
El complejo y contradictorio proceso que vive desde hace años América Latina requiere, sin embargo, análisis más abarcativos para no dejarse engañar por las ilusiones que, aunque haciendo llamados a la movilización de masas, plantean la lucha electoral privilegiadamente como el único camino posible y "sensato" para la izquierda.
La izquierda revolucionaria tiene como desafíos plantearse estrategias capaces de construir verdaderas alternativas de poder y recuperar la movilización de masas en decadencia. Esto pasa por reconocer, más allá de los triunfalismos, algo que ya hoy es evidente: el reflujo de la movilización social en América Latina y el resurgir de la derecha.
Crisis del neoliberalismo a inicios de siglo y triunfo electoral de centro izquierda:
Después de la contraofensiva neoliberal de los años 90, a finales de la década e inicios de siglo su derrota en el plano económico desacreditó a la derecha tradicional, creó conmociones sociales y produjo una crisis que derrocó varios gobiernos de la región por vía de la movilización popular: la revuelta derrocó tres presidentes en Ecuador, varios en Argentina y dos en Bolivia. Los movimientos sociales fueron los grandes protagonistas de las jornadas rebeldes que dejaron decenas de muertos como saldo y pusieron temporalmente en jaque la institucionalidad dominante. Indígenas, campesinos cocaleros, trabajadores mineros, piqueteros y masas urbanas empobrecidas desarrollaron jornadas de protesta social demostrando en ciertos países gran capacidad de acción y voluntad de sacrificio.
Las revueltas desataron una crisis de institucionalidad que, sin embargo, no logró ser capitalizada por los movimientos sociales para crear verdaderas alternativas de poder.
Aunque de manera desigual, la crisis y las protestas permitieron en ciertos casos la llegada al gobierno de candidatos de centro izquierda que capitalizaron la revuelta social para desplazar a la derecha tradicional (Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Ecuador). En otros casos surgieron líderes de los propios movimientos sociales (Bolivia), y un militar bolivariano que obtuvo popularidad por encabezar un golpe fallido a un gobierno corrupto de derecha (Venezuela)
A pesar de los matices (no es lo mismo Venezuela, Bolivia y Ecuador que el resto de la región del cono sur) ninguno de los gobiernos de centro izquierda en la región logró desarrollar o consolidar cambios estructurales profundos, ni plantear alternativas reales al proyecto neoliberal. Venezuela es una notable excepción en este caso, cuyo proceso revolucionario aun tiene inmensos desafíos por delante, y donde seguramente la acción decidida de las organizaciones de base clasistas será un factor decisivo en la profundización de los avances.
Los gobiernos de centro izquierda encauzaron la rebeldía popular por vías institucionales, hicieron un llamado a la "mesura" y no aprovecharon la capacidad de movilización para desarrollar poder alternativo real. Con discurso progresista estos gobiernos en la mayoría de casos desmovilizaron a los movimientos sociales, desligaron varios de sus líderes minando la autonomía y capacidad de respuesta de éstos, al tiempo que nombraron en puestos claves de los ministerios a neoliberales ortodoxos para lograr un equilibrio de poder y garantizar así la gobernabilidad.
Política exterior y distanciamiento de EEUU: Máscara anti-imperialista, fondo neoliberal
Muchos análisis de izquierda se centran en la oposición que los nuevos gobiernos de centro izquierda hacen respecto a la hegemonía Norteamericana: el rechazo al ALCA principalmente es tomado como una muestra del carácter antiimperialista de los mismos. Excluyendo a Cuba y Venezuela, y aunque en algunos casos el rechazo al establecimiento o continuidad de las bases norteamericanas es una muestra de dignidad nacional, el distanciamiento de las políticas norteamericanas responden más bien a un contexto interno y externo que vale la pena analizar (sobre todo en los países del cono sur): En el plano externo la diversificación de los mercados internacionales y el alza en los precios de las materias primas a inicios de siglo permitieron cierta flexibilidad y capacidad de maniobra de los gobiernos y restaron importancia a las políticas del FMI y el BM; esto creo las condiciones en el plano interno para el surgimiento de una clase agro minera exportadora local y extranjera que aprovechó los altos precios de las materias primas para buscar mayores ventajas en otros mercados. Esta clase domina las finanzas, ejerce presión sobre los estados, y exige, al mismo tiempo, junto a los gabinetes de gobierno, mayor liberalización del mercado norteamericano (oposición al ALCA). En la mayoría de casos no se plantea, en último análisis, una oposición al neoliberalismo, sino más bien relaciones de mercado más competitivas y menos unilaterales por parte de EEUU. Esto evidentemente debilita la política norteamericana acostumbrada al saqueo incondicional y a tener regímenes clientes totalmente sumisos a sus designios. Estos gobiernos buscan y firman tratados de libre comercio con otras naciones más favorables a la entrada de sus productos (UE, países Asiáticos y comercio local y regional). Sin embargo, al mismo tiempo se avanza poco en un proyecto verdadero de integración solidaria (ALBA) y desarrollo endógeno.
Fortalecimiento de la derecha, debilitamiento de los movimientos sociales
En la mayoría de países donde triunfó electoralmente la centro izquierda, ésta tuvo que buscar alianzas para conseguir gobernabilidad. La reprimarización de la economía condujo a estos gobiernos a basar su política económica en consolidar el sector agro minero del cual obtenían grandes dividendos y les permitía llevar a cabo programas sociales tendientes a superar la crisis social de inicios de siglo. El equilibrio de poder constituido por la centro izquierda basada en sus alianzas con los grandes productores y exportadores agro mineros y sectores financieros por un lado, y la base electoral compuesta por la clase trabajadora urbana y rural de clase media y baja por el otro, terminó por desplazar la correlación de fuerzas hacia la derecha agro minera con mucha influencia en la economía [1].
La incapacidad para adelantar cambios estructurales profundos, para modificar las relaciones de propiedad de la tierra, para organizar efectivamente al movimiento popular como motor estratégico de cambio, trajo como resultado un debilitamiento de la centro izquierda y un fortalecimiento creciente de la derecha, ahora a la ofensiva. Los movimientos sociales se debilitaron, perdieron influencia y en algunos casos militantes.
En resumen, los gobiernos de centro izquierda, por falta de voluntad o incapacidad, adelantaron una "revolución pasiva" funcional a la supervivencia del sistema capitalista cuya crisis orgánica a inicios de siglo era evidente [2]. Esto es, con consignas progresistas resignificadas (cambiando algo, para que nada cambie), administraron la crisis neoliberal, aceitaron los engranajes del sistema, y devolvieron la legitimidad a las instituciones. En última instancia, concientes o no, reconstruyeron la hegemonía dominante y dieron paso al resurgimiento de derechas.
La derecha retoma la ofensiva
Al contrario de la izquierda tradicional que solo se moviliza en tiempos de campaña electoral y privilegia la lucha parlamentaria, la derecha en cambio, con sus grandes recursos, utiliza todos los medios a su alcance para recuperar su hegemonía. En todos los países controla los grandes medios de comunicación que desarrollan fenómenos mediáticos pro fascistas (Colombia), campañas de descrédito multimillonarias (Venezuela, Ecuador); han logrado proyectos separatistas (Bolivia) donde la oligarquía agro minera controla varias provincias ricas en recursos; han promovido iguales proyectos en el estado de Zulia (Venezuela), con la infiltración creciente de grupos paramilitares colombianos, y en Guayaquil (Ecuador). En Brasil, la oligarquía agro exportadora, las inmensas inversiones extranjeras en megaproyectos de agro combustibles y exportación agrícola, con la complicidad del gobierno, han desplazado miles de campesinos, debilitado y perseguido a los Sin Tierra (MST) y deforestado millones de hectáreas. En Argentina, la oligarquía agraria ha movilizado miles de personas en un paro que buscaba concesiones sobre los impuestos de exportación gubernamentales.
Así mismo, la derecha ha logrado constituir una base social fuerte en varios países y ha combinado la lucha parlamentaria con la movilización callejera de manera efectiva. Ha utilizado la movilización masiva para consolidar proyectos de ultra derecha (Colombia), avanzar sobre campañas de derrota a las políticas progresistas (referéndum en Venezuela), bloquear carreteras y parar la economía (Argentina) y consolidar proyectos separatistas (Bolivia).
En la mayoría de países la embajada norteamericana y agencias como la National Endowment for Democrcy (NED) han gastado miles de dólares en financiar partidos de oposición, dar asesoría sobre propaganda electoral, promover candidatos de derecha y desestabilizar gobiernos adversos a sus intereses, al tiempo que reactivan la IV flota caribeña y dan millones de dólares en ayuda militar a gobiernos terroristas como el colombiano.
De igual forma, la derecha ha promovido la violencia callejera y el terrorismo en varios países. Ha creado grupos de choque para hostigar simpatizantes del gobierno central en Bolivia y Venezuela, grupos armados privados para desplazar campesinos en Brasil y Colombia, y consolidar así megaproyectos agro mineros y energéticos.
El mito del reformismo: Nuevos ropajes, viejas ilusiones
Contrario a lo que sucedió con la socialdemocracia europea "de fines del siglo XIX y las primeras seis décadas del XX, en países beneficiados por un desarrollo económico, político y social capitalista basado en la explotación colonial y neocolonial, que les permitió acumular excedentes y redistribuir una parte de ellos entre los grupos sociales subordinados"[3] ;en America Latina la transnacionalización y desregularización de las economías, su creciente dependencia respecto al capital financiero internacional, y el Nuevo Orden Mundial impuesto, creó un mecanismo de seguridad que restringía aún más a los gobernantes la toma decisiones de manera autónoma o el desarrollo de proyectos de reforma progresista. Así mismo, después de la pacificación y la derrota política sufrida por la izquierda en las décadas anteriores, donde se instauraron dictaduras de "seguridad nacional"y el imperialismo usó la intervención directa y la lucha contrainsurgente para destruir los movimientos revolucionarios de los años sesenta y setenta, se abrió en los noventa un escenario donde el imperialismo reconstruyó la hegemonía burguesa, instaurando la "democracia neoliberal" como forma única de gobierno en la región De esta manera, el imperialismo puede "tolerar" ciertos gobiernos de centro izquierda, siempre y cuando respeten las reglas del juego, puesto que puede garantizar que, aunque en las urnas se vote por un candidato de izquierda, la economía siempre va a estar sujeta a las políticas de mercado. Esto restringe enormemente las posibilidades de llevar a cabo reformas progresistas en la región. Los gobiernos de centro izquierda tienen enorme dificultad para implementar cambios de fondo, redistribución de tierras y en pocos casos renacionalización de empresas. Las elites agro mineras se niegan a compartir o redistribuir sus enormes dividendos obtenidos de los altos precios de las materias primas y presionan a los gobiernos para desregularizar la economía y profundizar el neoliberalismo. Al tiempo que el imperialismo sigue desarrollando una política contrainsurgente en Colombia y amenazando con una intervención en Venezuela, donde la recuperación de la empresa estatal petrolera ha permitido al gobierno llevar a cabo proyectos alternativos "intolerables" para los poderosos.
En resumen, ni hoy, ni nunca han existido las condiciones para adelantar en América Latina un proyecto reformista equiparable al de la socialdemocracia europea (ni siquiera en la etapa desarrollista de mitad del siglo pasado). Más aún, reformas progresistas básicas de hoy se topan con el obstáculo de la hegemonía neoliberal.
Los sectores de izquierda que pretenden reeditar hoy, incluso con lenguaje marxista, las viejas ilusiones reformistas del pasado, o aquellos que hacen un llamado al "realismo", o a construir un "capitalismo nacional", abandonan en la práctica el proyecto estratégico de la revolución a largo plazo y terminan, en última instancia, siendo funcionales a la reconstrucción de la hegemonía capitalista.
Los desafíos de la izquierda revolucionaria: construcción de poder alternativo, lucha por la hegemonía socialista
La relación entre la estrategia y la táctica políticas ha sido siempre un problema que ha generado debates en la izquierda a través de la historia. Sin embargo, la historia misma ha demostrado que los movimientos políticos de izquierda exitosos han logrado percibir los momentos tácticos en su relación dialéctica con el objetivo estratégico (sin nunca perderlo de vista); han tenido presente siempre la categoría de totalidad a la hora de analizar las tareas políticas inmediatas; han percibido, más allá de los fenómenos superficiales del momento, los aspectos generales de tendencia de una época, y se han preocupado en todos los casos por incentivar la iniciativa política directa del campo popular como motor de transformación revolucionaria.
En la práctica, sin embrago, muchos movimientos políticos se pierden en las tareas del día a día, caen en el rutinarismo, tienden a desligarse de los movimientos sociales, y poco a poco se dejan arrastrar por el chantaje institucional.
Si la izquierda revolucionaria se caracteriza por promulgar el socialismo como la alternativa política a conquistar por el campo popular, por plantearse la lucha por el poder como el objetivo estratégico a lograr, en la mayoría de casos esa estrategia práctica se diluye de facto. Por ejemplo, si un objetivo primordial para avanzar sobre el proyecto revolucionario es lograr una apertura democrática nacional, la izquierda se pierde en las tareas más o menos inmediatas de la lucha electoral-parlamentaria o en las coaliciones electorales; no las percibe en la práctica como un momento táctico, aunque importante en ciertos casos, siempre dependiente de una totalidad más abarcativa de la lucha social: descuida o abandona la creación de poder alternativo extra institucional, la organización y movilización popular, y en último análisis, la lucha antisistémica y la organización revolucionaria.
Desde la institucionalidad burguesa es imposible construir una contra-hegemonía socialista. Aunque, tal como lo percibía Gramsci, los espacios de la democracia burguesa son un campo de batalla que pueden permitir ganar ciertas posiciones ("guerra de posiciones"), la creación y consolidación de una hegemonía socialista se desarrollan principalmente desde la organización y la lucha social.
La educación y organización política de base, el impulso y reconstrucción de los movimientos sociales, la articulación de las luchas parciales hacia los objetivos comunes, la lucha por la hegemonía , el desarrollo de poder dual (poder local alternativo que le dispute el poder a la burguesía) y la relación indisoluble entre dirigentes y movimientos sociales serán factores decisivos que permitan desbalancear la correlación de fuerzas a favor del campo popular y consolidar proyectos alternativos duraderos.
En la actualidad, los crecientes costos en el nivel de vida de la población, la crisis alimentaria producto de los nefastos proyectos de agro combustibles, la crisis mundial capitalista y el creciente descontento popular son condiciones que posibilitan retomar la ofensiva, siempre y cuando la izquierda revolucionaria sea capaz de organizar al campo popular, más allá de la lucha electoral, y de impulsar la rebeldía hacia la lucha por el socialismo.
Referencias:
1. Las paradojas del desarrollo en América Latina. Petras, James.
2. Crisis orgánica y revolución pasiva: el enemigo toma la iniciativa. Kohan, Nestor.
3. La izquierda latinoamericana en el gobierno: ¿sujeta a la hegemonía neoliberal o construyendo una contra hegemonía popular? Regalado, Roberto

Masacre en Pando retorna a la opinión pública boliviana

La Paz, 19 feb (PL) En la opinión pública boliviana retoma hoy protagonismo la masacre de campesinos del 11 de septiembre de 2008 en Pando, luego que autoridades arrestaran a siete sospechosos de participar en el suceso.
Además de acaparar titulares periodísticos, las detenciones practicadas ayer en el norteño departamento desatan el debate político, aunque el gobierno lo evita al considerarlas una acción exclusiva del Poder Judicial.
Estamos ante procedimientos de la Fiscalía, en los cuales el ejecutivo no se entromete, aseguró a la prensa el vicepresidente de la República, Álvaro García.
Similar criterio expresó el viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, quien enmarcó los arrestos en las pesquisas para esclarecer la matanza de al menos 15 labriegos en las localidades pandinas de Porvenir y Filadelfia.
Mientras, opositores encabezados por los legisladores Oscar Ortiz, Roger Pinto y Paulo Bravo aprovecharon el operativo realizado por soldados y policías para acusar al gobierno, en particular al titular de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, de sembrar represión e inestabilidad en el amazónico territorio.
Venganza política, violencia desproporcionada y medida anticonstitucional fueron algunos de los calificativos esgrimidos por los enemigos del Movimiento al Socialismo.
Algunos incluso amenazaron con acudir a organismos internacionales para denunciar las detenciones.
Tampoco faltaron imputaciones de supuestos intentos del ejecutivo de militarizar Pando.
Al respecto, el vicepresidente respondió que el Estado fortalecerá su presencia en lugares donde sea débil.
Entre las personas arrestadas están el alcalde de Porvenir, Edwin Ventura, y varios concejales, quienes fueron trasladados por vía aérea a esta ciudad, sede del gobierno.
De acuerdos con fuentes oficiales, la Fiscalía ya efectuó los primeros interrogatorios a los sospechosos.
La Unión de Naciones Suramericanas, la ONU y la Defensoría del Pueblo boliviano coincidieron en catalogar la masacre de violación masiva de los derechos humanos.
El principal acusado de promover los asesinatos es el opositor ex prefecto de Pando Leopoldo Fernández, recluido desde hace seis meses en el paceño penal de San Pedro.

Acto en solidaridad con Nelson López: “No puede haber dialogo con criminales, con golpistas, basta de impunidad para con los campesinos y trabajadores

21 - 02 - 09 Frente Campesino Socialista Jirajara / fcnsjirajara@gmail.com
La mañana de hoy la solidaridad se hizo presente en la Bartola, caserío de Yaracuy que sufrió la perdida de manos del sicariato de uno de sus guerreros, luchaba por la recuperación de tierra que ilegalmente vienen manteniendo los latifundista, propiedades del pueblo y necesarias son para hacer realidad la soberanía alimentaría, clave del Socialismo en construcción.Cientos se hacen presentes en tierras Jirajaras para decir basta de impunidad, son ya 213 asesinatos de los herederos de las luchas del General Zamora y Prudencio Vásquez, sin castigo alguno a los culpables, los terratenientes y sus lacayos. El campesino Nelson López el pasado 12 de febrero se sumo a la lista maldita de los asesinados por hacer realidad las avances de la Ley de Tierras Y Desarrollo Agrario desde el año 2001 cuando se promulgo.Como uno solo el movimiento campesino, cantores, luchadores sociales, medios comunitarios, organizaciones comunales, se hacen presente y prometen que será el inicio de una jornada nacional en contra de la impunidad, que debe sumar no solo al campesinado sino también al movimiento de trabajadores que ha tenido perdidas humanas en manos del sicariato y cuerpos de seguridad, el pueblo se une para hacer realidad uno de sus reclamos más urgentes.Presentes en el acto se encuentran las organizaciones convocantes, articulación del movimiento popular del Yaracuy: Movimiento Campesino Socialista Jirajaras, Colectivo Campesino Cañizos Palo Quemao, ASOPROFAVISI (Asociación de Protección de Familiares y Victimas del Sicariato), Colectivos de Radio y Televisoras Comunitarias ANMCLA, Frente Socialista Campesino General Prudencio Vásquez, Colectivo Campesino Reina Maria Lionza, Colectivo Camunare Rojo, Movimiento Campesino Negro Andresote, Brigada Muralista del Frente Francisco Miranda, Comando Regional Agrícolas Unificado Socialista (CRAUS).A los grupos antes mencionados se suman los cantores que en este momento lanzan sus voces de solidaridad, entre ellos: Grupo Owara, El Pacto, Tambores de Veroes, Kevin Céspedes, Alejandrina Reyes, Jesús Mijares, Bolivia Guevara y Marco Molina, actividad que se articula con murales, saludos de solidaridad y testimonios de los y las luchadores y luchadoras del pueblo. Esta acto Político Cultural se inscribe en el reclamo a los encargados por parte del Estado de realizar investigación sobre lo sucedido, que la misma debe ser llevada hasta las últimas consecuencias y de forma rápida, como las realizadas en diversos acontecimientos recientes, además hacemos un llamado a la Fiscal General de la Nación para que asuma el reclamo del movimiento campesino de inhibir al fiscal asignado por estar siempre a favor de los intereses de los poderosos.¡Tierras y Hombres Libres!¡ Basta de Impunidad!¡Horror a la Oligarquia

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Presidente Chávez realiza visita de trabajo a Cuba

Fue recibido con un efusivo abrazo de su homólogo Raúl Castro / Acompañan al Jefe de Estado una comitiva, encabezada por el canciller Nicolás Maduro / La visita del mandatario venezolano se produce a pocos días de la victoria popular en el referendo de la Enmienda Constitucional21 DE Feb. 2009.- El presidente de la República, Hugo Chávez, arribó la noche del viernes al aeropuerto internacional José Martí, donde fue recibido por su homólogo cubano, Raúl Castro, con quien cumplirá una agenda de trabajo.El diario Granma describe que "con el abrazo de ambos mandatarios en la losa de terminal aéreo capitalino, símbolo de la unidad de dos pueblos hermanos, y los ¡Viva Cuba!, ¡Viva Fidel! y ¡Viva Raúl! de Chávez, al pisar tierra cubana, dio inicio la visita de trabajo".La estancia del Jefe de Estado venezolano se produce a pocos días de haberse logrado la victoria popular en el Referendo Aprobatorio de la Enmienda Constitucional. Precisamente, refiriéndose a este importante suceso, Fidel Castro afirmó en sus Reflexiones del pasado 12 de febrero: "Bolívar despierta de nuevo en la acción revolucionaria de Chávez".Acompañan al mandatario venezolano, el canciller Nicolás Maduro, el ministro de Energía y Petróleo y presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Rafael Ramírez, el ministro del Despacho de la Presidencia, Luis Reyes, y Asdrúbal Chávez, vicepresidente de PDVSA.Junto a Raúl Castro, acudieron este viernes a darles la bienvenida Ricardo Cabrisas, vicepresidente del Consejo de Ministros, Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores, y Rodrigo Malmierca, titular del Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración Económica.El mandatario venezolano es el sexto gobernante latinoamericano que visita Cuba en menos de dos meses, tras el panameño Martín Torrijos, el ecuatoriano Rafael Correa, la argentina Cristina Fernández, la chilena Michelle Bachelet y el guatemalteco Álvaro Colom.Para los próximos meses están anunciadas las llegadas a la isla de los presidentes de Honduras, Manuel Zelaya, y México, Felipe Calderón.

Ali


Cincuenta años de Revolución Cubana

Salim Lamrani
Le Monde Diplomatique

Cuba celebra el quincuagésimo aniversario del triunfo revolucionario de Fidel Castro sobre la dictadura de Fulgencio Batista en 1959. Por su parte, el nuevo presidente electo estadounidense, Barack Obama, tomará posesión el 20 de enero, suscitando una extraordinaria expectativa en todo el mundo. Los cubanos esperan poder entablar, por fin, un diálogo conciliatorio con el nuevo líder occidental y arreglar sus diferencias. Balance de las relaciones cubano-estadounidenses bajo el reinado de George W. Bush y análisis de las perspectivas futuras.

La elección de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos es una revolución sin precedentes. Por primera vez en la historia del país, un hombre de color alcanza el puesto supremo. Al escoger al candidato demócrata, el pueblo estadounidense ha llevado al poder a un hombre que pretende encarnar una nueva política después de la desastrosa administración Bush.1

La llegada de Obama al poder es de buen augurio para las futuras relaciones entre La Habana y Washington. Como un símbolo, el ex senador de Illinois es el primer candidato presidencial demócrata que ganó el voto hispano del Estado de Florida, donde residen cerca de 800.000 cubanos, por un amplio margen de un 57%.2

Los cubanos de la isla acogieron el nombramiento de Obama con una mezcla de prudencia y satisfacción. «Sin duda es más inteligente, culto y ecuánime que su adversario republicano», declaró Fidel Castro con respecto a él. Se trata del «mejor orador político de Estados Unidos de las últimas décadas», añadió, alabando sus «ideas bien articuladas».3

La administración Bush exacerbó las tensiones con La Habana hasta un nivel inédito desde la época de Reagan y aumentó singularmente las sanciones económicas. Desde su llegada al poder, el antiguo gobernador de Texas declaró su voluntad de derrocar al gobierno cubano. Así, resulta poco sorprendente que Cuba haya emitido una preferencia por Obama en detrimento de John McCain, considerado el heredero de George W. Bush.

Balance de George W. Bush

Desde su entronización en 2002, la administración Bush se mostró agresiva hacia La Habana. En abril de 2002, John Bolton, entonces subsecretario de Estado para el Control de Armamentos y la Seguridad Internacional, acusó Cuba de fabricar armas biológicas y exportarlas a terceros países, amenazando a la isla con represalias. En mayo de 2002, durante una visita histórica a Cuba, el ex presidente estadounidense James Carter desmintió las acusaciones de Bolton, lo que obligó a Washington a dar marcha atrás.4

En septiembre de 2002, James Cason fue nombrado jefe de la Sección de Intereses Norteamericanos de La Habana (SINA). A su llegada a Cuba el 10 de septiembre, declaró su intención de «acelerar el proceso de transición hacia una Cuba democrática». Una semana después, reunió a las principales figuras de la oposición cubana en su residencia y puso a su disposición una ayuda material y financiera para llevar a cabo sus actividades contra el gobierno. En marzo de 2003, 75 opositores que aceptaron los emolumentos que les brindó Washington fueron arrestados y condenados a severas penas de prisión por asociación con una potencia extranjera.5

Cason también intentó fomentar una crisis migratoria al negarse a otorgar visas a los candidatos a la emigración y violando así los acuerdos migratorios de 1994. Éstos estipulaban que Estados Unidos otorgaría como mínimo 20.000 visas al año a Cuba. Así, entre el 1 de septiembre de 2002 y el 28 de febrero de 2003, la SINA sólo proporcionó 505 visas, es decir, un 2,5% del total establecido por la convención. A título de comparación, en 2002, Washington había otorgado para el mismo periodo 7.237 visas, 8.300 en 2001, 10.860 en 2000 y 11.600 en 1999.6

Al mismo tiempo, con el objetivo de desestabilizar el país, la administración Bush estimuló la emigración ilegal por medio de Radio y TV Martí, recordando la existencia de la ley de Ajuste Cubano. Ésta permite a cualquier cubano que emigra legal o ilegalmente a Estados Unidos conseguir automáticamente al cabo de un año el estatuto de residente permanente y diversas ventajas más.7

La empresa fue exitosa. Efectivamente, entre agosto de 2002 y abril de 2003, ocurrieron siete secuestros, entre ellos uno mortal, en Cuba. Los individuos en cuestión pudieron alcanzar Estados Unidos donde fueron liberados bajo fianza, incluido el responsable del asesinato de un marino, lanzando así un mensaje claro a todos los que deseaban emigrar. Al mismo tiempo, Roger Noriega, entonces subsecretario de Estado para los Asuntos Interamericanos, declaró que todo flujo masivo de emigrantes sería «considerado como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y exigiría eventualmente una respuesta de orden militar». Frente a esas amenazas explícitas, La Habana tuvo que reaccionar drásticamente juzgando y ejecutando a tres secuestradores en abril de 2003, poniendo así término a la crisis.8

En mayo de 2004, Bush impuso nuevas sanciones que estableció la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre. Dichas sanciones limitan a 14 días cada tres años las estancias en su país de origen de los cubanos residentes en Estados Unidos, separando así a numerosas familias, y reducen las remesas que se pueden enviar a sólo 100 dólares mensuales. La Comisión multiplicó los fondos destinados a la oposición, las transmisiones de programas subversivos y lanzó una campaña internacional de desprestigio contra el gobierno de La Habana. La Casa Blanca designó también a Caleb McCarry como procónsul encargado de la transición en una Cuba posrevolucionaria.9

Del mismo modo, mofándose de la legislación internacional, la administración Bush no vaciló en aplicar las sanciones económicas contra Cuba de manera extraterritorial. Varias delegaciones cubanas fueron expulsadas de diferentes hoteles donde estaban alojadas en México, Noruega y Reino Unido, con el pretexto de que dichos hoteles pertenecían a multinacionales estadounidenses. Washington también multiplicó las provocaciones contra el gobierno cubano mediante la SINA y canceló la mayoría de los intercambios deportivos, culturales y académicos entre las dos naciones.10

En julio de 2006, Bush elaboró otras sanciones y fijó en 18 meses el plazo para librarse del gobierno de Fidel Castro. Para ello dedicó un presupuesto de 80 millones de dólares que incluía un incremento de la financiación de la disidencia, la multiplicación de las transmisiones subversivas contra Cuba, un cabildeo sustancial hacia las demás naciones para reforzar el estado de sitio y sanciones contra los países que comerciasen con la Isla del Caribe.11

El 24 de octubre de 2007, el inquilino de la Casa Blanca pronunció un discurso virulento en la sede del Departamento de Estado, en Washington, contra Cuba. Bush anunció la creación de un «Fondo de la libertad para Cuba» de varios miles de millones de dólares, destinado a derrocar al gobierno de La Habana y a llevar de nuevo a Cuba a la esfera de influencia de Estados Unidos. Bush lo dijo claro: «la palabra básica en nuestras futuras relaciones con Cuba no es ‘estabilidad’ [sino] ‘libertad’».12

Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (United States Government Accountability Office – GAO) del 19 de diciembre de 2007, que publicó 96 páginas sobre las consecuencias originadas por el endurecimiento de las sanciones económicas contra Cuba, es ilustrativo del ensañamiento de la administración Bush con La Habana. Según el GAO, el enfoque de los servicios aduaneros con respecto a Cuba «reduce la aptitud de los servicios aduaneros para llevar a cabo su misión, que consiste en impedir que los terroristas, criminales y otros extranjeros indeseables entren en el país».13

Las medidas que tomó la administración Bush fueron un fracaso. Las sanciones económicas suscitan un rechazo unánime. El mundo de los negocios, la opinión pública estadounidense y la comunidad internacional se oponen a ellas. El 29 de octubre de 2008, por decimoséptimo año consecutivo, 185 de los 192 miembros que componen la Asamblea General de las Naciones Unidas se pronunciaron por el levantamiento de este castigo que azota a los cubanos. Jamás se había alcanzado esa aplastante mayoría. Sólo Estados Unidos, Israel y Palau votaron contra la resolución. Desde su imposición en 1960, las sanciones han costado la bagatela de 93.000 millones de dólares a la economía cubana y 3.700 millones sólo en el año 2007.14

La posición de Barack Obama

El nuevo presidente estadounidense ha declarado su disposición a entablar conversaciones bilaterales con el gobierno de La Habana, «normalizar las relaciones y suavizar el embargo que ha presidido las relaciones entre nuestros países durante los cinco últimos decenios». Obama es el primer presidente estadounidense que anuncia un eventual levantamiento del estado de sitio económico contra Cuba. 15

Conforme a su promesa de campaña, Obama levantará rápidamente las restricciones a los viajes y al envío de remesas impuestas en 2004. «Se trata a la vez de una cuestión estratégica y humanitaria. Esta decisión [...] ha tenido un impacto profundamente negativo sobre el bienestar del pueblo cubano», declaró Obama. Como presidente, «otorgaré a los cubano-estadounidenses derechos ilimitados para visitar a sus familias y mandar dinero a la isla», aseguró.16

Por su parte el Congreso, dominado por los demócratas, podría poner fin a la prohibición de viajar a Cuba a los ciudadanos estadounidenses y Cuba volvería a ser un destino turístico para Estados Unidos. Por otra parte, facilitaría también los trámites administrativos para permitir que La Habana adquiriera más fácilmente productos agrícolas estadounidenses y eliminaría las restricciones impuestas a los intercambios académicos, culturales y deportivos.

Un modus vivendi entre Cuba y Estados Unidos es concebible. Desde 1959, La Habana ha tendido varias veces un ramo de olivo a Washington y cada vez ha recibido un rechazo obstinado. El gobierno de Raúl Castro, quien había propuesto dos veces un diálogo a Bush desde 2006, declaró que estaba dispuesto a resolver todos las diferencias con la nueva administración demócrata, sobre una base de respeto de la soberanía, de reciprocidad y de no injerencia.17

El presidente Obama tiene una oportunidad histórica para poner fin a una política obsoleta e inhumana contra el pueblo cubano. Si da prueba del coraje político necesario, si logra escapar a la probabilidad, cada vez más fuerte, de un atentado contra su vida, entonces será posible considerar una solución honorable para las dos naciones después de cincuenta años de relaciones conflictivas.

Acople depresivo global (radicalización de la crisis)

A comienzos de 2007 fue Alan Greenspan (por entonces ya había abandonado la presidencia de la Reserva Federal) quien dio el alerta acerca de la próxima llegada de la recesión en los Estados Unidos, la profecía se cumplió hacia el fin de ese año.
Ahora ha sido Gordon Brown, primer ministro de Inglaterra el que ante la Cámara de los Comunes a comienzos de febrero de 2009, en plena recesión, anunció la llegada de la depresión global. Como era de esperarse la palabra maldita fue rápidamente desmentida oficialmente que la atribuyo a una “gaffe” (1), una expresión involuntaria de Brown, pero el tema quedo instalado precedido por un cierto número de comentarios y artículos de especialistas coincidentes con esa afirmación. Casi al mismo tiempo el presidente de Francia, Nicolás Sarkozi, califico a la crisis como “la peor desde hace un siglo” y en su conferencia de prensa del 9 de febrero Barak Obama coincidió con esas visiones “catastrofistas” (realistas).
2009 aparece como el-año-de-todos-los-peligros, es muy difícil pronosticar el ritmo de la crisis en curso sobre todo porque no tiene precedentes en la historia del capitalismo; su carácter sistémico, su pluralidad (económica, energética, militar, institucional, tecnológica, ambiental, ideológica) y las interrelaciones entre sus diversas componentes le confieren un comportamiento errático, casi (pero no totalmente) impredecible.
De todos modos un conjunto de indicadores nos están señalando que el acople recesivo global que se fue desarrollando durante 2008 está ahora ingresando en una nueva etapa caracterizada por grandes caídas productivas y aumentos de la desocupación en los países centrales y en la mayor parte de la periferia. Se trata de la instalación de un acople depresivo global avanzando ante la impotencia de los gobiernos de los países ricos que constatan como las lluvias de millones de millones de dólares, euros, etc., arrojados sobre sus mercados no consiguen frenar la avalancha.
Al igual que en el comienzo de la etapa anterior el motor de la crisis se encuentra en los Estados Unidos donde durante el último trimestre de 2008 y en el comienzo de 2009 aparecieron datos alarmantes anunciando la inminente llegada de la depresión. En el cuatro trimestre de 2008 el Producto Bruto Interno promedio cayó a una tasa anual de 3,8% (si descontamos la acumulación de inventarios la caída supera el 5%), la producción industrial bajó 11 %, el consumo de bienes durables 22 %, el de bienes no durables 7 % y las exportaciones 22 %, las informaciones disponibles del primer mes de 2009 (consumo, desocupación, cotizaciones bursátiles, algunos sectores industriales decisivos como el del automóvil, etc.) indican que la tendencia recesiva se profundiza.
A las caídas en la producción y el consumo se agrega el rápido aumento del ahorro personal, impulsado por el temor a la desocupación y a la pérdida de ingresos, que reducirá aún más el consumo lo que a su vez empujará hacia abajo a la producción industrial. A lo largo de 2008 se puso en marcha el clásico círculo vicioso recesivo donde el consumo, la producción y la inversión interactúan negativamente: la recesión provoca más y más recesión. Se ha producido un rápido empobrecimiento del grueso de la población, en algunos casos se trata de pérdidas de riquezas ilusorias como lo fue el aumento burbujeante de acciones y valores inmobiliarios que impulsaban el consumo de sus beneficiarios y en otros de pérdidas reales de empleos, salarios y viviendas.Dos informaciones pueden ser útiles para evaluar la magnitud del desastre, la primera referida a la contracción de la riqueza provocada por el colapso financiero. La llamada riqueza neta de la población norteamericana (valor de las propiedades, acciones, etc., menos deudas) había descendido a comienzos de 2009 en unos 14 billones (millones de millones) de dólares corrientes respecto del valor promedio de 2007, cifra equivalente al Producto Bruto Interno de los Estados Unidos (2).
La segunda información nos ilustra sobre el impacto social de la crisis, la desocupación “oficial”, es decir la registrada de ese modo por el gobierno, creció gradualmente a lo largo de 2007 y se aceleró desde mediados de 2008, en octubre incluía a más de 10 millones de personas, en diciembre superaba 11 millones (7,2% de la población económicamente activa). Sin embargo esa cifra subestima el problema porque a los 11,1 millones de desocupados oficiales de diciembre de 2008 (3,6 millones más que en diciembre de 2007) es necesario agregar 2,6 millones de desocupados de “larga duración” (con 27 semanas o más sin empleo), ese sector aumento en 1,3 millones de personas durante 2008, por otra parte los trabajadores precarios llegaban a unos 8 millones (eran 4 millones 600 mil un año antes). Sumando desocupados oficiales. crónicos y trabajadores precarios se llega en diciembre de 2008 a casi 22 millones de personas, eran 13 millones 500 mil un año antes (3); se trata del salto al vacío de más de 8 millones de personas.
Insolvencia y aceleración de la crisis
Los principales indicadores económicos y sociales nos señalan que la crisis se acelera y que el aumento de ritmo apunta hacia una gran salto cualitativo, un hundimiento catastrófico de la economía norteamericana que seguramente arrastrará al conjunto del sistema global.
El Producto Bruto Interno real creció a una tasa anual del 3,3 % en el segundo trimestre de 2008, tuvo una leve cifra negativa en el tercero (-0,5%) y cayó con fuerza en el cuarto (-3,8%).
La producción industrial aceleró su descenso a lo largo del año pasado, el índice promedio del segundo trimestre cayo 0.9 % respecto del primero, el del tercero bajó 2,3 % respecto del segundo y el de cuarto trimestre descendió 3 % (4).El consumo personal que se había mantenido estancado en términos reales durante los primeros meses de 2008 inició un persistente descenso en el segundo semestre que tiende a acentuarse a comienzos de 2009 (5).
A lo largo de 2007 y hasta abril de 2008 la masa de desocupados oficiales presentaba una curva ascendente suave, pero en mayo pego un salto del orden del 11 % a partir de allí el crecimiento de la desocupación se aceleró, en los cinco trimestres que van entre enero de 2007 y marzo de 2008 la tasa trimestral promedio de incremento del volumen de desocupados nunca superó el 1,5 %, pero en el tercer trimestre de 2008 subió al 3,5 % y el el cuatro al 5 %. En diciembre de 2008 se produjeron 630 mil nuevos desocupados netos, en enero de 2008 se repitió aproximadamente dicha cifra (6). El índice de precios de las viviendas desciende a velocidad creciente desde mediados de 2008, 10 % de caída a lo largo de todo 2008 (7).
En los 12 meses que van entre octubre de 2007 y mediados de septiembre de 2008 la capitalización bursátil norteamericana descendió unos cuatro billones (millones de millones) de dólares, pero solo en los cuatro meses siguientes descendió en un cifra similar, la baja mensual promedio pasó entonces de 333 mil millones de dólares para el primer período a un billón de dólares para el segundo (casi 7 % del PBI por mes) (8). En fin, la tasa de ahorro respecto del ingreso personal disponible que se había mantenido próxima de cero en los últimos años pasó del 1,2 % en el tercer trimestre de 2008 a 2,9 % en el cuarto trimestre y existe consenso entre los pronósticos conocidos para situarla en torno del 5 % antes de fin de año acentuando así la retracción del consumo (9).
Si la tendencia a la aceleración de la caída económica no puede ser frenada todo parece indicar que 2009 se producirá la Gran Depresión, mucho más grande que la de los años 1930.
Desde que se produjo el colapso financiero de mediados de septiembre del año pasado el gobierno (Bush y luego Obama) ha tratado de suavizar la caída a través de millonarios subsidios a los bancos primero y después a industrias clave como la automotriz y finalmente a los consumidores. Sin embargo estas inyecciones de fondos que aumentan peligrosamente la deuda y el déficit público no han conseguido el objetivo buscado, ha sido así porque detrás de la crisis de liquidez, de la falta de crédito, se encuentra el fenómeno de sobre endeudamiento publico y sobre todo privado que ha colocado a numerosas empresas y a una enorme masa de consumidores en la insolvencia o al borde de la misma. Eso no se arregla inyectando dinero en el mercado, con esas intervenciones se producen algunos alivios pasajeros que evitan uno que otro derrumbe, postergan un poco la depresión sin poder impedir su llegada. A su vez la insolvencia y el sobre endeudamiento son el resultado de una prolongada decadencia productiva asociada al ascenso del parasitismo financiero de aproximadamente cuatro décadas de duración, es el conjunto del sistema lo que ha entrado en crisis,
Trampa global
Al igual que en el período recesivo (2008) no existe ninguna posibilidad de desacople, la articulación comercial, productiva y financiera de la economía mundial opera como una gigantesca trampa de la que nadie puede escapar. Habrá que esperar a que el tiempo (la prolongación de la crisis) genere factores de desarticulación, de fractura capaces de quebrar la unidad del sistema, para que ello ocurra debería producirse una quiebra duradera del comercio y de la trama monetaria internacional (queda abierta la reflexión acerca de la posibilidades de supervivencia del capitalismo como cultura universal si eso llegara a ocurrir).
Por ahora el hundimiento es general, la mayor parte de los países europeos están pasando de la recesión a la depresión, Japón sigue el mismo camino. China transita hacia una fuerte baja en su tasa de crecimiento del PBI, algunos pronósticos la sitúan en torno del 6 % para 2009 con consecuencias económicas y sociales equivalentes a una recesión, Brasil y Rusia ya se han acoplado al desinfle global, la Organización Internacional del Trabajo acaba de presentar un escenario para 2009 que incluye cincuenta millones de desocupados adicionales (10).
Depresión psicológica
La depresión económica viene precedida por una ola de depresión psicológica que luego de algunos primeros pasos tímidos en medio de la recesión de 2008 se expande actualmente a toda velocidad entre las elites dominantes del mundo, el pesimismo se está adueñando del universo cultural del capitalismo, sus ilusiones de dominación imperial del mundo se van disolviendo en el océano de la crisis. Ese clima fue bien expresado en su momento inicial por Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Internacionales de los Estados Unidos, cuando en un articulo publicado en Mayo de 2008 señalaba el fin de la hegemonía global norteamericana y el nacimiento de un mundo crecientemente despolarizado (11), es decir el principio del fin de la plurisecular y compleja construcción colonial de Occidente. Hacia mediados de diciembre James Rickards, figura clave del aparato de inteligencia norteamericano presentó un informe auspiciado por la U.S. Navy plagado de pronósticos siniestros: desde el derrumbe del dólar y de los títulos públicos norteamericanos hasta reducciones del Producto Bruto Interno del orden del 30 % en los próximos cinco años y tasas de desocupación similares a las de los años 1930 (12). Finalmente el último encuentro de Davos, en otros tiempos reunión estelar de la cumbre de la globalización neoliberal, estuvo dominado por las constataciones de impotencia ante una crisis avasalladora, empresarios transnacionales y dirigentes de las grandes potencias lloraron sobre los restos de un mundo que llegaron a creer eterno.
Este acople mundial del pesimismo ideológico y la depresión económica podría ser visto en una primera aproximación al tema como el principio del fin de la post guerra fría, período de dos décadas de duración marcado por la dominación global de los Estados Unidos, un auge sin precedentes de la especulación financiera y una integración transnacional muy avanzada de los sistemas productivos, también podría ser descripto como era neoliberal enterradora del keynesianismo, del estatismo burgués desarrollista. Sin embargo esas serían interpretaciones muy limitadas, carentes de una visión histórica más amplia ya que el llamado neoliberalismo no fue otra cosa que el discurso triunfalista de la degeneración financiera, parasitaria del capitalismo keynesiano. En los Estados Unidos el estado militarista e interventor nunca se retiró de la escena y en las otras grandes potencias la intervención voluntarista del Estado estuvo siempre presente aunque al servicio de un capitalismo globalizado y financierizado cuya dinámica terminó por desquiciar, corromper profundamente a los sistemas institucionales en los que se apoyaba. Es toda la historia del capitalismo (sus grandes paradigmas científicos y tecnológicos, su estilo de consumo, sus sistemas productivos, su cultura imperial) lo que ahora está comenzando a navegar a la deriva.
Notas(1), Philip Webster, "Comment: Brown on depression - a gaffe and that's official", Times Online, February 4, 2009.(2), Federal Reserve Statistical Release, Flow of Funds Account in United States y estimaciones propias..(3), U.S. Bureau of Labor Statistics, “The employment situation: December 2008”. (4), Federal Reserva Statistical Release, Industrial Production and Capacity Utilization.(5), Bureau of Economic Analysis, National Economic Accounts, Real Personal Consumption Expenditures.(6), U.S. Bureau of Labor Statistics-(7), House Price Index, OFHEO, U.S. Office of Federal Housing Entreprise Oversight.(8), World Federation of Exchanges.(9), Personal Saving Rate, U.S. Bureau of Economic Analysis, National Economic Accounts. (10), “Global jobs losses could hit 51 m”, BBC News, 2009-01-28.(11), Richard Haass, “The Age of Nonpolarity. What Will Follow U.S. Dominance”, Foreign Affairs, May/June 2008.(12), Eamon Javers, "Four really, really bad scenarios", Politico.com, 17 de diciembre de 2008.